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Hoy quisiera preguntarte algo y desearía que me respondieras con mucha sinceridad, ¿te gustan todos los vegetales?

Sin temor a equivocarme, estoy segura que tu respuesta sería: “todos no, pero en su gran mayoría” y entonces querida, volvería a preguntarte, ¿te gusta el rábano?, ¿sí?, ¿no?, ¿qué dices?

Pues te aseguro que después de leer este artículo va a ser tu mejor amigo y lo amarás tanto como yo.  Y es que descubrí que esta hortaliza de raíz tiene componentes que son maravillosos para nuestro cuerpo, además puede transformar nuestra grasa en energía, increíble, ¿no? pero muy, muy cierto.

Sus componentes nutricionales son muy poderosos, por un lado, está compuesto por  95%  agua, y bueno, ya debes saber que pienso de ésta, ¡es magnífica para nuestro cuerpo!

Por otro, contiene vitaminas B y C, y minerales como fósforo, hierro, azufre, calcio y magnesio. Dentro de sus componentes también se encuentran el yodo y el potasio, que le brindan propiedades antibióticas y antivíricas.

La familia a la cual pertenece,  brasicáceas o conocidas antes como crucíferas, tiene enzimas de detoxificación y isotiocianatos, que al consumirlo constantemente, le aportan a nuestro cuerpo propiedades anticancerígenas.

Es tan energético que hasta los antiguos egipcios, lo incluían en su dieta y gracias a éste y a otros alimentos como la cebolla, el pepino y el ajo, pudieron elevar su esfuerzo físico para construir lo que hoy conocemos como maravillas del mundo.

Los griegos y romanos también lo consumía, incluso hay investigaciones del siglo XII que demostraron sus beneficio para la salud.

Ahora, ¿quieres saber por qué puede ayudar nuestro organismo a convertir la grasa en energía?

Aquí aparece la extraordinaria vitamina C, ¿recuerdas que te mencioné que el rábano la contenía? Pues bien, esta vitamina mejora la disposición de nuestro cuerpo para quemar grasas.

Como es un importante antioxidante, hace que nuestro metabolismo se regule y mejore su capacidad, incrementando la tasa metabólica cuando estamos en reposo y por lo tanto la producción de energía.

Si consumimos más energía, quemamos más grasa y nuestro cuerpo internamente estará más activo. ¡Genial!

El rábano también contiene fibra, lo que suma puntos para que perdamos peso porque al consumirlo de manera cotidiana, regulamos los movimientos intestinales y fortalecemos nuestra flora intestinal, aumentando capacidad de nuestro metabolismo.

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Ahora te preguntarás…¿cómo prepararlo?

Hay muchas recetas fáciles y rápidas que pueden seguir para sacarle el máximo provecho a este vegetal. En esta ocasión te recomiendo tres:

Idea 1: Batido rosa

Vas a necesitar:

– 2 rábanos

– 3 naranjas

– 5 fresas

– 1 vaso de agua

Prepáralo así:

Vamos a empezar exprimiendo las naranjas para obtener un delicioso jugo. Vertemos éste en la licuadora y también agregamos el vaso de agua.

Ahora, lavamos bien las fresas y los rábanos, ambos alimentos los cortamos en trozos y los adicionamos a la licuadora.

Por último, licuamos hasta que todos los ingredientes se mezclen correctamente y servimos.

Su sabor es fuerte pero delicioso y su color es rosa, por eso su nombre. Tómalo dos o tres veces por semana. ¡Espero que lo disfrutes!

Idea 2:  Ratatouille de rábano

Vas a necesitar:

– 3 rábanos

– 1 ceb

– 2 zanahorias

– 5 ramas de apio

– 1 zuquini

– Aceite de ajonjolí

– Sal y pimienta al gusto

Prepáralo así:

Debes cortar todos los ingredientes en rodajitas: la cebolla, el rábano, las zanahorias, el apio y el zuquini.

Después de haberlo hecho, vas a poner un sartén con dos cucharaditas de aceite de ajonjolí, dejas primero caer la cebolla y la zanahoria, éstas necesitan más tiempo de cocción para quedar en el punto, y tapas el sartén.

Pasados 10 minutos agregamos el apio y el zuquini, ponemos sal y pimienta a nuestro gusto y dejamos cocinar todos los ingredientes a fuego lento por 10 minutos más.

Si te gustan los vegetales al dente, puedes dejarlos cocer menos tiempo. Si te gustan más suaves, puedes dejarlos un poco más.

Después, sirves y comes un delicioso ratatoullie.

Idea 3: Infusión de rábano

Vas a necesitar:

– 1 rábano

– 1 vaso de agua

– 1 cucharada de miel

Prepáralo así:

Pon a hervir el agua. Apenas llegue al punto de ebullición, sirve en un  vaso y agrega el rábano en rodajas delgada. Tapa el vaso y espera 5 minutos para que el calor haga su efecto.

Una vez se haya cumplido el tiempo, saca las rodajas de rábano y agrega una cucharada de miel. Revuelve y bebe todos los beneficios de este fabuloso vegetal.

 

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